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NOTICIAS
DECLARACIÓN DEL MOVIMIENTO CRISTIANO
LIBERACIÓN
FRENTE A LOS
REPUGNANTES ABUSOS ORDENADOS DESDE LA HABANA CONTRA MUJERES FAMILIARES
DE PRESOS POLÍTICOS EN SANTIAGO DE CUBA
El día 6 de Diciembre los
Comités de Defensa de la Revolución en Palmarito del Cauto, provincia de
Santiago de Cuba, convocaron a un acto de repudio contra la casa de
Amelia García, de 62 años, madre de los prisioneros políticos José
Daniel y Luis Enrique Ferrer García. Este acto de repudio también iba
dirigido contra su hija Ana Belkis y su nuera Milka María Peña, que por
estos días convive en la casa de Amelia junto a su pequeña niña María
Libertad de dos años y medio.
Como la mayoría de los vecinos se negó a participar en este acto de
repudio, la presidenta del CDR Nora Vaillant y otros dirigentes de mayor
nivel, entre éstos un tal Sablón, de la Dirección del Municipio Mella,
convocaron a una reunión el día 7 de Diciembre. En ésta, amenazaron a
los vecinos con acusarlos de contrarrevolucionarios y atacar a quienes
no participaran en la agresión contra estas mujeres.
Según dijo uno de estos dirigentes, había una orden dada desde La Habana
de destruir y aplastar a estas mujeres a las que debía negárseles todo
tipo de trato y atención. En esta misma reunión obligaron a todos a dar
un paso al frente, y así lo hicieron uno a uno, en un ambiente de
verdadero terror contra los propios vecinos, que entonces realizaron un
acto de repudio contra la casa de Amelia.
El día 8, cerca de la media noche, tiraban un bloque de concreto con
gran violencia contra la puerta de la casa, causando un gran estruendo y
aterrorizando a la niña, que junto a las otras mujeres dormía en la
vivienda.
El día 10 de Diciembre correspondía visita a Luis Enrique Ferrer, que
cumple 28 años de prisión, y cuando en la mañana salieron a la
carretera, su madre Amelia, su hermana Ana Belkis, su esposa Milka y su
hija de dos años y medio, fueron rodeadas por una turba de cerca de 100
personas. Algunos llevaban en sus manos tonfas, que son los palos
oficiales que usa la policía, otros llevaban palos que en su extremo
tenían puntillas y tornillos punzantes, y otros, paraguas evidentemente
repartidos para la ocasión. Durante horas ofendieron, amenazaron y se
burlaron de estas cuatro mujeres indefensas, incluyendo la niña. El
esposo de Ana Belkis y un joven del Movimiento Cristiano Liberación les
acompañaban y también eran víctimas de las ofensas. Todo esto era
dirigido, entre otros por Ezequiel Morales, dirigente del Partido
Comunista. Durante cerca de cuatro horas impidieron que tomaran ningún
transporte y amenazaron a los taxistas para que no los llevaran.
Finalmente un camión que pasaba los recogió y pudieron ir hacia la
visita de Luis Enrique. Toda esta acción estaba bajo control de la
Seguridad del Estado, pues en el lugar había un Lada con chapa del
Ministerio del Interior, varios oficiales en motocicletas Suzuki y otro
agente en una motocicleta Yamaha.
Estando la turba aun reunida, se acercó a ésta la señora Belka Cantillo
Ramírez, esposa del prisionero José Daniel Ferrer y madre de tres niños
de 8, 3 y 1 y medio años de edad. Belka se acercó, porque sin su
consentimiento habían llevado a su padre de 77 años, que padece de
arterioesclerosis, a participar en el acto de repudio. Belka le dice a
su padre que esas acciones eran contra su yerno José Daniel, el padre de
sus nietos. El anciano reaccionó golpeando a su hija e inmediatamente
varias mujeres del grupo comienzan a golpear a Belka en el rostro, a
arañarla y a empujarla, hasta que un hombre del poblado logra desprender
a Belka del asedio de la turba y la aleja del lugar.
Cuando Amelia, Ana Belkis, Milka y su niñita regresan de la visita al
prisionero Luis Enrique Ferrer, varias personas todavía armadas con los
mencionados instrumentos, les estaban esperando y en poco tiempo vuelven
a convocar a la turba que comienza a asediar su casa hasta altas horas
de la noche. Cerca de la cuatro de la madrugada, Ana Belkis y Belka,
hermana y esposa respectivamente de José Daniel Ferrer logran salir
rumbo a Camagüey para visitarlo en la cárcel de Kilo 8, donde cumple 25
años de prisión. Al momento de redactar esta denuncia, Ana Belkis y
Belka desconocían la suerte de Amelia, Milka y su niñita que quedaron en
Palmarito del Cauto.Hasta aquí el detalle de los hechos.
Nosotros exhortamos a la prensa internacional acreditada en Cuba a que
contacte a las víctimas de estos hechos y a que acudan a Palmarito del
Cauto para tener una información de primera mano sobre esta gravísima
situación y puedan ofrecerla al mundo.
Cuando denunciamos el acto de repudio realizado el 27 de noviembre
contra Ana Belkis y otras personas en el pueblo de San Luis en el que
fueron salvajemente golpeadas y ultrajadas pensamos que habría una
reacción condenatoria de estos hechos y en defensa de estas personas
inocentes en todo el mundo, pero no ha sido así.
Los hechos están demostrando que la escalada de terror y violencia no
tiene límites sino que va creciendo. Parece que las autoridades cubanas
no solo permiten sino que autorizan y ordenan semejantes hechos, a los
que caben muchas calificaciones, pero al menos estaremos de acuerdo en
que son gravísimos. Si peligrosa es la escalada del régimen, peligroso
es el silencio de muchos o las tímidas reacciones de otros. Situaciones
más graves que éstas solo pueden ser el derramamiento de sangre y la
muerte de muchos cubanos por parte de las fuerzas represivas. De nada
servirá que se levanten las voces cuando esto llegue a ocurrir.
Es asombroso que en el propio exilio cubano, el eco de nuestras voces
haya sido casi apagado después de muchas denuncias nuestras. Este
silenciamiento de círculos poderosos del exilio contra nuestro
Movimiento y nuestro trabajo, especialmente contra el Proyecto Varela,
va cerrándose más mientras crece la represión contra nosotros dentro de
Cuba. Deben recordar que desde aquí, nosotros, estamos defendiendo los
derechos de todos los cubanos dignamente y que la solidaridad, si es
sectaria, no es solidaria.
Llamamos a todos los gobiernos y organizaciones no gubernamentales y a
las personas sensibles en el mundo a que levanten su voz contra la
escalada de represión y violencia que sufre el pueblo cubano.
Llamamos a todas las instituciones, al Parlamento Latinoamericano, a los
miembros de la comunidad iberoamericana y a la Oficina Iberoamericana,
al Parlamento Europeo y a la Comisión de la Unión Europea y a la
Organización de las Naciones Unidas, a que atiendan esta situación en
Cuba y llamen a las autoridades cubanas a respetar la dignidad y los
derechos de sus ciudadanos.
Llamamos a todos los pastores y miembros de las iglesias protestantes y
evangélicas, a los masones y miembros de otras fraternidades, a los
obispos, sacerdotes, personas consagradas y miembros de la Iglesia
Católica, dentro de Cuba, a que no permanezcan en silencio y levanten su
voz en defensa de la paz y los derechos del pueblo cubano. Mejor ahora
que antes de mayores males.
Todas las personas que participan del poder en Cuba son responsables de
estos actos contra el pueblo y de sus consecuencias. El espíritu de
reconciliación que sostenemos no debe ser interpretado como una carta de
impunidad para el crimen sin límites. A éstos, tengan el cargo y la
posición que tengan, también les llamamos, como cubanos que son, a que
no se dejen arrastrar en la perversión.
Estas acciones y esta represión no son solamente contra el Movimiento
Cristiano Liberación y los gestores del Proyecto Varela, sino son contra
todos los cubanos. Se engañan aquellos cubanos que crean que
sometiéndose, manteniéndose al margen o acatando las órdenes del poder,
van a evitarse más sufrimientos que los que ya han pasado y están
pasando. Por eso llamamos a todos los ciudadanos cubanos a la
solidaridad, a no someterse por el miedo, a decir la verdad, a reclamar
sus derechos pacíficamente. Así lograremos transformar este ambiente y
este orden de represión, miedo e injusticia en un ambiente de derecho,
libertad y fraternidad.
La Habana, 12 de Diciembre de 2005
Consejo Coordinador del Movimiento Cristiano Liberación
Oswaldo José Payá Sardiñas
Ernesto Martini Fonseca
Juan Felipe Medina Díaz
Minervo Lázaro Chil Siret
Flavio Labrador Freige
Antonio Rafael Rodríguez Vázquez
Colaboración de Julio Hernandez
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