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NOTICIAS
Criminal de guerra es invitado a la Universidad Internacional de la
Florida.
Por Ares Spinoza
La Nueva Cuba
Noviembre 12, 2002
El anuncio de la próxima visita del Comandante Víctor Dreke a la
Universidad Internacional de la Florida, en pleno corazón de la
comunidad exiliada cubana, ha movido a indignación a aquellos que
mantienen la memoria histórica de los crímenes de Dreke y de su
contribución a consolidar y mantener el régimen totalitario en la Isla.
Que un criminal de guerra visite varias universidades estadounidenses y
profane la secular santidad de los recintos donde se incuban las ideas,
el debate, en suma libertades, es un hecho tremendo, de por sí, al menos
noticioso, pero pasa inadvertido para los grandes medios de prensa.
El recorrido de Víctor Dreke por varias instituciones académicas de
Estados Unidos se ampara en sus supuestas contribuciones a la lucha
contra el racismo; se pretende justificar por sus alegada participación
en las "luchas de liberación" en Africa. Se le presenta como una especie
de historiador, cronista, escritor de libros -una prácticamente
novedosa, reciente y prolífica artimaña de relaciones públicas de la
maquinaria de propaganda del régimen.
En efecto, los gorilas, militarotes y esbirros de la tiranía cubana
ahora nos presentan sus memorias. Sus libros circulan en atractivas
ediciones de casas editoras de los Estados Unidos, América Latina y
Europa.
Los generales argentinos, brasileños y chilenos se deben estar mordiendo
los labios de envidia. Sus alegados oficios de junta-cadáveres en nada
pudieran superar en número, creatividad criminal e impunidad a sus
colegas castristas. Ciertamente se colocaron del lado equivocado de la
historia. De haber servido a las dictaduras políticamente correctas
hubieran podido labrarse una imagen respetable, capaz de ponerse en
boga, de literatos y cronistas de un nuevo boom latinoamericano. ¿Se
imagina cualquiera de nuestros lectores a una más de media docena de
militares latinoamericanos a quienes se implica en asociación de
gobiernos dictatoriales pasearse por los recintos universitarios
estadounidenses o europeos a manera de ecuánimes, circunspectos miembros
de la ilustración?
La trayectoria de Víctor Dreke es sangrienta. Son muchos los dedos
acusadores por su ejecuciones sumarias en Cuba. Son inenarrable sus
crímenes en las "operaciones de limpieza" contra las guerrillas
campesinas del Escambray. Pero la tiranía nos lo quiere presentar como
un hombre decente, bajo el disfraz siempre complaciente del historiador,
del un cronista, de un intelectual.
Sin embargo, este intento difícilmente engañoso de parodia de
"enciclopedismo" burdo, es en tal manera degradante para quienes
pretenden perpetrarla, que en su malignidad suma, contamina a todos, aún
a aquellos a quienes victimiza. Tan solo la mofa, el gesto inútil de
vendernos a un genocida como un honorable caballero, insulta toda
inteligencia y rebaja la condición humana de aquellos a quienes toca
presenciar el obsceno espectáculo.
Por cierto, ¿sabrán los afroestadounidenses que Dreke participó en la
ejecución de Margarito Lanza Flores (Tondike), un negro como él, jefe de
uno de los grupos de campesinos alzados contra la dictadura? Tras
incendiar el cañaveral donde se refugiaba, lo extrajeron abrasado de
quemaduras y sin proceso alguno, ni tratamiento médico, lo ejecutaron a
la orilla de un puente en el norte de las provincia de Las Villas. Dudo
que semejante anécdota sea parte de la presentación de Dreke en la
Florida Internacional University.
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