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NOTICIAS
Aruba deja libres a cuatro desertores
WILFREDO CANCIO ISLA
El Nuevo Herald 17 de agosto del 2002
Los cuatro acróbatas cubanos que desertaron en Aruba no serán
repatriados y podrán permanecer en esa isla caribeña ejerciendo su
profesión, según una decisión judicial emitida ayer.
Luego de una audiencia de una hora para determinar su situación
migratoria, los cubanos fueron liberados por mandato de un juez
administrativo que revocó la orden de deportación del fiscal Ricardo
Cock.
"Es una decisión sin precedentes en este país'', declaró el abogado
Chris Lejuez, quien representó a los desertores. ``Ellos lloraron de
alegría''.
Los cubanos se nombran Omar Blanco Tur, de 26 años; Andrés Caballero, de
31; Juan Carlos Iglesias Herrera, de 25; y Erick Llanes, de 33. Ellos
integraban una delegación artística de la empresa Circuba, la cual
regresó a La Habana la semana anterior.
El juez indicó que el Ministerio de Justicia de Aruba procesará los
permisos de trabajo para que los cuatro jóvenes puedan laborar de
inmediato en un espectáculo acrobático del casino La Cabaña, donde ya
les han ofrecido empleo.
Además queda pendiente la solicitud de asilo político, sobre la cual
deberá decidir, en última instancia, Beatriz, la reina de Holanda. Aruba
funciona como un protectorado holandés con amplio estatuto de
autogobierno desde 1986.
Según Lejuez, la decisión sobre el asilo podría tardar varios meses.
En Miami, la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) convocó a una
rueda de prensa con familiares de los desertores. La organización lideró
las gestiones ante las autoridades arubenses para impedir que se
consumara la deportación.
''Ya hemos llamado a la empresa [Circuba] para agradecerles por
ayudarnos tanto en nuestro caso'', ironizó Llanes en conversación
telefónica desde Oranjestad.
El joven narró que las autoridades del Ministerio de Cultura cubano
estaban atentas al caso, luego de que el empresario arubense Steve
Hudson envió una carta a La Habana informando que ellos permanecían
ilegalmente en el país.
''Cuando nos llevaron a empujones hacia el aeropuerto para deportarnos,
lo que nos salvó fue nuestra protesta exigiendo el derecho a hablar con
un abogado'', relató Llanes sobre el incidente del pasado lunes, cuando
la intervención de Lejuez impidió la inminente repatriación del grupo.
Juan Carlos Iglesias, un electricista que emigró a Estados Unidos
durante el éxodo del Mariel en 1980, ha visto a su hijo sólo en dos
ocasiones desde entonces.
''He vivido unos días de mucha tensión porque el caso de estos muchachos
parecía perdido'', dijo Iglesias.
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