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LOS HÁBITOS
INVISIBLES DEL REY
En Cuba la palabra cultura estrictamente cumple con la raíz de la misma
palabra: culto pero en este caso es al sistema imperante y por eso todo pasa
por un estricto tamiz y todos los temas y creaciones artísticas que verán la
luz pública son cuidadosamente escogidos y deben cumplir con requisitos
especiales que siempre defiendan al régimen y esto es una enfermedad que se
extiende a los 2 canales de TV del país, a todas las estaciones de radio, a
los periódicos que son órganos de único partido: el comunista y en general a
todos los medios masivos de difusión y que en el caso de la cultura no
escapan de esa trampa, comenzando por organizaciones como la UNEAC y otras
afines que controlan a creadores y creaciones.
El precio del éxito de un artista cubano es vender su alma con cánticos de
alabanza al sistema y a pesar de que se sepa que el monarca esta desnudo,
elogiarle la vestimenta aunque esta no se vea; de ahí que toda creación
artística debe estar acorde con los "principios, logros revolucionarios y
los beneficios de la justa sociedad socialista" donde todo es positivo y
bueno y además debe condenar las injusticias del "imperialismo" o del
enemigo donde todo es negativo, desastre y desgracia so pena de ser acusado
de diversionismo ideológico y desaparecer de la escena pública o sufrir
males mayores como el de encarcelamiento o el fusilamiento; por eso, a pesar
de que existen asesores en todos estos medios como el literario, el musical,
el cine, el teatro, la radio, la TV, los espectáculos, los periódicos etc.,
cuya función es revisar, criticar, modificar, mediatizar y ajustar a
conveniencia del sistema lo que va a salir al público, desde una palabra en
la letra de una canción, una expresión en un programa de TV o el tema de un
libro, existe una autocensura del propio creador que ya sabe las reglas del
juego y no quiere salir de el para subsistir y se protege a si mismo
evitando decir verdades que serian peligrosas o mal recibidas y así
limitando su potencial creativo debido a estos rígidos canones y
desarrollando una doble moral característica del sistema que precisamente da
titulo a este articulo puesto que todos saben que el rey no tiene ropas pero
nadie se atreve a decirlo.
Un poeta nunca se atrevería a escribir una poesía de la cual se pudieran
interpretar ideas "diversionistas" o contra el sistema. Un caricaturista,
guionista o humorista nunca se atreverían a hacer chistes, guiones o
caricaturas ridiculizando algo del sistema aunque sea justa la critica o la
alusión. Un cantante debe preferir cantar una canción revolucionaria o
política antes que cantar en Ingles que seria peligroso o de poca garantía
de avance o cantar un tema al estilo de los de Willy Chirino y un compositor
no osaría componer nada dudoso de ser ofensivo al gobierno. Eso seria
ponerse la soga al cuello ya que estos artistas siempre tienen detrás de si
la invisible pero omnipresente seguridad del estado o simplemente chivatos
comprados, listos para cumplir su oscura función.
Todo lo contrario, estos deben reflejar la maravillosa realidad cubana en un
engaño masivo donde todos saben que todo es una farsa. Inclusive, en la
pintura, la escultura y la danza, por ejemplo, que son mudas en su expresión
oral pero donde se hacen interpretaciones de los "símbolos" que cada obra
quiere representar, hay que tener mucho cuidado con los significados que
estas puedan implicar ya que siempre hay un ojo que vela sobre esto y se
sabe bien que no va a perdonar. En general, al contrario de querer expresar
un neutralismo o imparcialidad que supuestamente mantendría "limpio" al
autor o artista, no basta callar y aguantar ya que el sistema exige un
partidismo o sea una definición de bando político en toda manifestación
artística, por lo que hay que "politizar" esa obra de arte al igual que en
el campo de la educación, donde ocurre algo parecido y entre mas
"militancia" haya en los temas o en las expresiones personales mas éxito se
asegura.
Un neutralismo en este caso seria interpretado como un "problema o debilidad
ideológica" altamente condenable, riesgo al cual ningún artista se
arriesgaría a correr por lo que todos han aprendido a andar por esta cuerda
floja y a vivir destacando los bellos arabescos de las túnicas de su rey
aunque nadie se lo crea y cuando el deseo de gritar de que el rey esta
desnudo se vuelve incontenible, es entonces el momento de tratar de escapar
de la jaula y salir del país para evitar una prisión segura, como han hecho
decenas de artistas, casi llegando a cien entre los mas conocidos y que han
dejando casi desmantelada la vida artística del isla; la mayoría de ellos
residiendo en libertad en la ciudad de Miami y sobre los que el pulpo
caribeño mal informa al pueblo corriendo rumores de que han muerto, han
fracasado, están en la miseria para desvirtuar la idea de que existe una
tierra de salvación como la que muchos afortunados ahora pisamos.
En este caso, el lavado de cerebro en tantas décadas de engaño es tan
potente que a veces ni aunque un familiar del exilio se encargue de revelar
la verdad sobre el exitoso paradero de un artista cubano, el familiar de la
isla lo cree.
También, cada artista, aparte de ajustar sus creaciones a las conveniencias
del sistema, debe tener una vida política activa desde el punto de vista
personal, perteneciendo a todas las organizaciones que miden ese compromiso
incondicional y debe estar reconocido como simpatizante con el régimen e
identificado con el. Además ha surgido un falso nacionalismo, detrás del
cual se esconde la esencia pura de la dictadura, donde, bajo el pretexto de
resaltar los valores del país y cumplir con el dicho de "conozca a Cuba
primero....", se dicta estrictamente lo que se debe oír, ver o leer, o sea
ver películas cubanas o del campo socialista cuando este existía, poner un
por ciento de música cubana en la radio evitando en gran medida música
extranjera o "del enemigo", censurándose lo foráneo y tildando de
diversionista al que lo consuma y prohibiendo artistas en la isla por
cualquier manifestación que ellos hayan hecho u opinión que hayan emitido
como paso con José Feliciano, Rafael, Roberto Carlos etc. que estuvieron
inexplicablemente prohibidos en ciertas etapas en el país caribeño.
En el caso de Los Beatles, se considero
como un fenómeno que pudiera ser dañino para la juventud cubana que en
aquella época de los anos 60 disfrutaba de forma obligada de la llamada
Nueva Trova con canciones "patrióticas" y de militancia, y estos no se
oyeron en Cuba hasta anos después de que viajaron a los Estados Unidos
cuando ya no eran tal novedad. Los programas de TV deben tener un corte
ajustado a la realidad que se vive dentro del sistema siempre reflejando que
existe alegría y conformidad con el mismo.
La juventud cubana ha tenido que a escondidas y a oscuras captar ondas
extranjeras para disfrutar de sus gustos en varias esferas de la cultura y
el entretenimiento, y en el cine tuvo por décadas que degustar las aburridos
largometrajes rusos esperando solo al sábado por la noche para ver la
película norteamericana que tocaba y todavía toca por la cuota de
racionamiento ya que el "veneno", como así se denomina a lo proveniente del
llamado Imperialismo Yankee, debe ser solo en pequeñas dosis y los artistas
han estado "siguiendo esa rima" de farsa y restricciones para poder seguir
adelante.
El pueblo de Cuba tiene hambre de desarrollar su movimiento cultural sin
restricciones y de tener también en ese campo la libertad de hacer lo que a
cada cual le agrade y prefiera sin tener que soportar imposiciones o miedos
a purgas y el castigo de tener que sufrirlas es otro logro de este dictador
tropical
MARIO J
TORRES NOVIEMBRE 2004 (Visite
la Columna del Sr. Mario J. Torres en nuestro sitio presionando
aquí)
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