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DERECHOS HUMANOS
Derechos económicos, sociales y
culturales
La política cultural cubana está explicada en la frase de Fidel Castro:
"Dentro de la Revolución todo, fuera de la Revolución nada".
El Artículo 38 de la Constitución vigente establece que la política
educacional y cultural se fundamenta en el marxismo-leninismo, además,
enfatiza que es propósito del gobierno la formación comunista de los
niños, jóvenes y adultos, y que es libre la creación artística SIEMPRE
QUE SU CONTENIDO NO SEA CONTRARIO A LA REVOLUCION.
De hecho, las únicas personas a las que se les publica libros o trabajos
profesionales son aquellos que están integrados políticamente al
gobierno. La incondicionalidad política es un requisito fundamental para
triunfar en la vida cultural e intelectual.
Si bien todos vemos con agrado la gratuidad de la educación en Cuba, no
es menos cierto que el requisito de integración y fidelidad política al
gobierno no sólamente enturbia su esencia, sino que se erige como una
barrera discriminatoria que termina anulando el supuesto beneficio.
La sentencia del Ministro de Educación Superior, Fernando Vecino
Alegret, de que "las universidades son sólamente para los
revolucionarios", constituye una política de discriminación intolerable.
La misma regla se usa en la enseñanza técnica.
Igualmente, el obligar a trabajar en labores agrícolas a los estudiantes
durante los meses que corresponden a sus vacaciones, es otra imposición
inadmisible.
El Expediente Acumulativo del Escolar, evidencia el grado de intromisión
y control que ejerce el gobierno en los estudiantes y hogares. En ese
expediente que se hace a cada estudiante y que lo acompaña durante toda
su vida estudiantil, se escribe y mantiene información sobre su
integración política, opiniones y asistencia a las actividades políticas
organizadas por el gobierno, también se escribe su credo y participación
en las celebraciones religiosas, el nivel económico de la familia, el
grado de armonía que existe en su hogar y otras informaciones de
carácter totalmente privado per que el gobierno considera políticamente
importantes.
El gobierno obliga a los estudiantes y jóvenes a asistir a sus actos
políticos públicos con el propósito de presentar al mundo que el
gobierno goza de un apoyo mayoritario de la población. Los estudiantes
que se nieguen a participar, son expulsados de su escuela. La misma
situación ocurre con los empleados y trabajadores.
La participación de los ciudadanos en la vida económica está limitada a
la de empleados.
En 1968 el gobierno terminó de confiscar todas las propiedades y
negocios privados, convirtiendose en el único empleador del país. Pero
peor aún, impuso como condición obligatoria para conceder empleo la
integración a las "organizaciones de masas" del gobierno. El Decreto 34,
de fecha marzo 12 de 1980, establece que: "la conducta política del
trabajador es fundamental para su continuidad en el empleo".
La mayoría de los activistas y defensores de los derechos humanos han
sido expulsados de sus empleos. Sus familiares cercanos también son
expulsados. Los ex-presos políticos y sus familiares también son
víctimas de discriminación en el trabajo.
El control político que se ejerce sobre los empleados viola las
legislaciones laborales internacionales. El Expediente Laboral, de igual
naturaleza que el del escolar, acompaña al empleado durante toda su vida
laboral y en él se escribe, además de los datos personales, información
política y privada de la persona. En el Expediente laboral se recopila
toda clase de información concerniente al obrero como por ejemplo, las
organizaciones de masas a las que pertenece, su asistencia a las
actividades políticas del gobierno, sus opiniones sobre política
internacional, si tiene familiares en el extranjero, si mantiene
comunicación con ellos y de que tipo, etc., etc.
Aunque la legislación cubana no prohibe la organización de sindicatos
independientes de trabajadores, el gobierno no reconoce los creados, y
en su lugar, usa represalias como la expulsión de sus empleos a los que
se unen a esos sindicatos. La persecución y el acoso contra los
sindicalistas independientes, entre ellos Rafael Peraza, Rafael
Iturralde, Evaristo Pérez, Pedro Alvarez, Jorge Martínez, Florentino
Ledesma y Gustavo Toirac, es denunciada constantemente ante la
Organización Internacional del Trabajo en Ginebra.
Socialmente, el cubano es discriminado frente al extranjero y a los
dirigentes del gobierno. En los mejores hoteles, playas, centros de
diversión y restaurantes no se le permite entrar a los cubanos.
Igualmente, a los extranjeros se le vende apartamentos y condominios de
lujo, que están prohibidos para los nacionales.
A los extranjeros se les permite e incluso se les estimula para que
abran negocios y creen corporaciones.
Así mismo, pueden importar y exportar productos y servicios mientras
todas esas actividades le están prohibidas a los cubanos de la isla.
Para atraer a los inversionistas extranjeros, Cuba ha dictado una serie
de leyes laborales que violan numerosos convenios laborales
internacionales de los que Cuba es parte. Un documento del Consejo
Unitario de Trabajadores Cubanos (C.U.T.C.) de fecha octubre 20 de 1999,
enviado a las corporaciones extranjeras con negocios en Cuba, denuncia
la violación en que se han complicitado esas corporaciones y el gobierno
de Cuba.
El gobierno cubano PROHIBE a las corporaciones extranjeras:
1. Contratar directamente a los obreros. El gobierno es el que escoge
los trabajadores que laborarán en esas corporaciones, y que por
supuesto, serán aquellos políticamente fieles al gobierno.
2. El salario de cada trabajador es negociado entre el gobierno y la
corporación. El trabajador no es siquiera consultado por ninguna de las
partes.
3. El salario del trabajador, el gobierno lo cobra en dólares y luego le
paga al trabajador la misma cantidad NUMERICA pero en pesos cubanos.
Esto resulta en una CONFISCACION de alrededor del 95% del salario. La
maniobra del gobierno está en que un dolar equivale a 20 pesos cubanos.
Si por ejemplo, el salario cobrado por el gobierno es de $300 dólares,
el gobierno le paga al trabajador 300 pesos cubanos que son 15 dolares,
o sea sólamente el 5% del salario que paga la corporación.
4. Los trabajadores no pueden organizar sindicatos en esas
corporaciones, ni hacer reclamos de ningún tipo.
Esta práctica laboral violatoria de los convenios internacionales la
aplica también el gobierno cubano en sus contratos con otros países, por
ejemplo, para suministrarles médicos o brigadasde constructores. Se
calcula que unos 20,000 cubanos trabajan en el extranjero bajo
condiciones de este tipo.
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