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DERECHOS HUMANOS
Derecho a la Libertad de
Expresión
La libertad de expresión no existe en Cuba. La única expresión que no se
reprime es la que coincide con la de Fidel Castro y el Partido Comunista
(PCC). Las críticas a los errores y abusos del gobierno o a la
corrupción, son castigadas con despidos del empleo o el encarcelamiento.
La lista de figuras judiciales para condenar tales expresiones es bien
larga e incluye entre otras: propaganda enemiga, desacato, ofensas a la
patria, diversionismo ideológico, peligrosidad y difusión de noticias
falsas.
El instrumento mas importante para la libertad de expresión, la prensa,
ha sido aniquilada en Cuba. Poco después del ascenso de Castro al poder
hace 46 años, todos los medios de difusión masiva fueron confiscados y
puestos al servicio del PCC y del gobierno. La radio, la televisión, los
periódicos, las revistas y el cine, tienen como función única la
divulgación de la ideología comunista. Las informaciones se publican
sólamente cuando favorecen la línea oficial o cuando dañan la imágen del
mundo democrático. Los programas de entretenimiento tienen que tener un
contenido o mensaje que coincida con la ideología oficial.
Por ejemplo, los cubanos se enteraron que los norteamericanos habían
llegado a la luna varias semanas después de lo ocurrido y a través de
cartas, porque la prensa cubana no publicó absolutamente nada al
respecto. De igual manera, varias semanas después de ocurrido, los
cubanos no sabían que los soviéticos habían lanzado una invasión a
Afganistán.
Los corresponsales de las agencias de prensa extranjeras en Cuba, son
víctimas también, aunque en menor cuantía, de la persecución
gubernamental. Las autoridades les envían quejas por escrito sobre
artículos que no le gustan al gobierno, reciben amenazas por teléfono o
los excluyen de conferencias de prensa y eventos importantes. Algunos
corresponsales extranjeros han sido agredidos por "desconocidos" como el
checo Michael Cermak y el francés Mike de La Grange.
Los informes de los Relatores Especiales para Cuba, publicados por
Naciones Unidas, están prohibidos de circular en la isla. Jamás se ha
publicado, ni siquiera parcialmente su contenido. Igualmente, es
perseguida la distribución o circulación de la Declaración Universal de
los Derechos Humanos.
La música, libros y trabajos académicos de los cubanos exilados o de
cualquier otra persona no cubana que tenga una opinión crítica sobre la
dictadura de Castro, están prohibidos. Los cubanos en la isla, ignoran
que el escritor cubano exilado, Guillermo Cabrera Infante, ganó el
Premio "Principe de Asturias", que es la mas alta condecoración de la
literatura castellana, equivalente a un premio Nobel de Literatura.
A los cubanos también les está prohibido ver la televisión extranjera o
escuchar la radio de onda corta. El Decreto 157 del 21 de marzo de 1995,
prohibe colocar antenas o parabólicas para captar las señales de
estaciones de televisión comercial del extranjero. El Decreto añade que
"las autoridades tienen la obligación de velar para que la información
que se difunda, sea la autorizada", y señala las penalidades a los que
no cumplan con la orden.
En su obsesión controladora, las autoridades han instalado una gran
cantidad de transmisores para producir interferencias a las señales de
radio que llegan a la isla.
El acceso a la internet, la posesión de máquinas de fax y de
computadoras, está severamente restringida. Los cubanos no pueden
realizar llamadas telefónicas directas al extranjero, solamente pueden
llamar solicitándolo a una operadora. Incluso, para conseguir la
instalación de un teléfono, se exigen "méritos" políticos.
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