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WILLIAM NAVARRETE
'Palabra
de mar': un combate contra el olvido
El Nuevo Herald, 28 de agosto de 2005
Reunidos por el Centro Literario de la Florida del Miami Dade College, un
grupo de creadores, en su mayoría cubanos, han evocado el mar en obras que,
en general, rememoran, en su 25 aniversario, el éxodo humano más importante
que haya conocido el hemisferio occidental: el Mariel. Lo que fue un puente
marítimo entre Cuba y la Florida, por el que llegaron más de 125,000 cubanos
a Estados Unidos y que cambiara definitivamente el tejido sociológico de
Miami.
Por eso, el mencionado Centro ha publicado El mar de las palabras,
compendio de las memorias de ese encuentro, al que llamaron, sirviéndose de
un conocido cubanismo alusivo al jolgorio, el ruido y la confusión
Rebambaramba. Y tal iniciativa se suma a la extensa lista de actividades
de promoción literaria que el Centro realiza, de las cuales la más notoria
es sin dudas la Feria Internacional del Libro en Miami.
El mar de las palabras contiene textos de los autores Reinaldo Arenas
(in memoriam), Juan Carlos Valls, Orlando González Esteva, Reinaldo García
Ramos, Mirta Ojito, Joaquín Gálvez, Juan Cueto-Roig, Uva de Aragón y Teresa
María Rojas, algunos de ellos ''marielitos'', como suele llamarse a los
cubanos que por esa vía lograron exilarse en Estados Unidos. También incluye
los trabajos de la bailarina cubana Rosario Suárez, del actor Jorge Alvarez,
del cineasta Orlando Rojas, del fotógrafo colombiano Julián Navarro, de los
compositores Jorge Hernández y María Isabel Saavedra (de la que el libro
incluye un CD con su tema musical Caribe soy) y del pintor David Le
Batard ``Lebo''.
Sobresale, entre los textos que integran el libro, el de la escritora Mirta
Ojito (La Habana, 1964), autora de un ensayo de reciente publicación sobre
el éxodo cubano: Finding Mañana: A Memoir of a Cuban exodus (The
Penguin Press, 2005) y Premio Pulitzer 2000. En su entrega, Ojito recuerda
que lo que para muchos constituyó una liberación, significó también para
otros una tragedia, y cita a los que murieron en la travesía, tras el
hundimiento de los barcos en que se transportaban, por irresponsabilidad y
vergonzosa indiferencia del gobierno de La Habana.
''Nuestra selva es el mar'', apuntaba Reinaldo Arenas en una conferencia
pronunciada en la FIU el 1 de junio de 1980, de la que el libro toma, a modo
de presentación, un fragmento. Y parte de esa tragedia, del drama que ha
significado el mar omnipresente en la geografía insular, de la zozobra del
viaje en disímiles circunstancias, ha sido recogido en textos que
esclarecen, codo a codo con los testigos actuantes del éxodo, la verdadera
connotación del mar para los cubanos, a la que se suma ahora este nuevo
libro.
Olga Connor, en su excelente crónica La odisea (publicada por la
revista literaria El Ateje), recupera la memoria de una familia
cubana víctima de la azarosa navegación desde el Mariel. Otros autores (Luis
de la Paz, Fernando Villaverde, Carlos Díaz, Nicolás Abreu Felippe, Carlos
Victoria, entre otros) han descrito también las circunstancias de un viaje
--si pudiera llamársele viaje a semejante desplazamiento tortuoso-- del que
fueron testigos.
Pero ahora, en estas memorias del encuentro conmemorativo, el mar,
''fantasma en mi transparencia'', rima en sus versos Juan Carlos Valls; ese
''último consuelo'', a decir de Reinaldo García Ramos en su poema Para el
olvido; esa ''ruta que es tumba de los que a su sueño nunca llegaron'',
recuerda Joaquín Gálvez; ''ese llanto incesante de la tierra'', expresa Juan
Cueto-Roig, es el testigo silencioso de la muerte y sólo la voz de los
creadores podrá hacer (lo está haciendo ya) que no sea también el del
olvido.
Enlace original:
http://www.miami.com/mld/elnuevo/
entertainment/visual_arts/12456084.htm
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