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WILLIAM NAVARRETE
Primero se caen las torres…
William Navarrete
http://cubalpairo.blogspot.com
No se cayó. Ni lo cayeron. La verdad
es que no sé para qué sirve toda esa
retahíla de orishas, cazuelas,
danzas rituales y todo el abigarrado
panteón sincrético cubano de
espiritismo, magia negra, santos
apostólicos y hasta almas chinas en
pena. Porque, después de todo, tras
casi 50 años de mangoneo y
humillación (caso único en el
continente americano y única cosa de
la que sí podríamos jactarnos)
merecíamos (?) otro final. La única
caída que padeció no pasó de un
traspiés público en Santa Clara. Por
eso, la noticia no me da ni frío ni
calor. Vamos, que yo esperaba, como
esperaron mis antepasados en la
Isla, el grito de júbilo callejero,
tan cubano, de se cayó Fulano. Pero
ni eso. Se retira muy campante y si
así lo decide y hace es porque sabe
que ni siquiera necesita de la
inmunidad presidencial que lo ampare
en cualquier querella judicial que
le monten por su larga lista de
crímenes, atropellos e ignominia.
Quiere esto decir que no hay nada
que podamos hacer para que pague el
daño. El terrible daño. El doloroso
daño. La frustración de miles y
miles de cubanos que han visto a los
suyos morir lejos, morir humillados
y, para colmos, morir como perros y
gatos. Por eso prefiero el silencio.
Me siento más digno en el silencio.
Porque una vez más la burla nos
acecha. Retirarse después de 48 años
de poder deleznable lo dignifica
ante los ojos del mundo. Es su mejor
coartada. Para que digan: "¡mira qué
juicioso!, ¡qué comprensivo y
generoso!"
"¡Miren qué bien, qué magnánimo, él
que hubiera podido pagarse el mismo
lujo que Franco!" Y una vez más el
mundo encontrará pretextos para
ensalzarlo, ese mismo mundo que ya
lo dignificaba desde antes, aunque
se pavoneara revólver en mano y
látigo en alto sembrando la
discordia en todas partes. ¿Alguien
puede citarme tan siquiera un sólo
"politólogo" cubano – de esos dados
a cacarear hasta el más mínimo
frente frío–, que haya previsto
semejante desenlace? ¿Alguien dijo:
"terminará retirándose"? No recuerdo
absolutamente a nadie.
Contrariamente, sí recuerdo y mucho
la frase contraria: "ése se muere en
el poder". O sea, que ni para
predecir se ha sido bueno. Así que
no veo con claridad qué es lo yo
pudiera festejar. Más posibilidades
de caerse tienen esas torres que
acabo de retratar en Bolonia que los
cubanos de esperar que el destino
nos haga justicia. Y lo peor: desde
que supe de su jubilicación me
aturde la manida frase esa de que "cada
pueblo tiene lo que se merece".
Nosotros, tal parece, merecemos
todavía más escarnio. Porque al
parecer también debe ser cierto
aquello de que casi siempre pagan
justos por pecadores. |
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