|
| |
|
WILLIAM NAVARRETE
¡Eureka!
William Navarrete
Asoc. Tercera República Cubana -
París
La noticia viene de La Habana. El
pasado domingo 15 de abril
representantes de diferentes grupos
opositores de la isla han firmado
una declaración conjunta que han
llamado "Unidad por la Libertad". En
ella, expresan claramente los
objetivos comunes que los alientan,
más allá de las diferencias o
desavenencias políticas.
Unidad por la Libertad incluye las
firmas de Martha Beatriz Roque y
René Gómez Manzano, coordinadores de
la Asamblea para Promover la
Sociedad Civil en Cuba (APSC) cuya
organización celebró, hace dos años,
una asamblea pública, inédita en las
condiciones de censura en que vive
la isla desde hace más de cuatro
décadas. También son firmantes del
documento Oswando Payá, líder del
Movimiento Cristiano de Liberación y
gestor del conocido Proyecto Varela;
Elizardo Sánchez Santa Cruz, decano
de la disidencia en la isla y
presidente de la Comisión Cubana de
Derechos Humanos y Reconciliación
Nacional (CCDHRN); Vladimiro Roca,
del movimiento Todos Unidos; Laura
Pollán, Miriam Leyva y Berta Soler,
del grupo de las Damas de Blanco y
Héctor Palacios y el economista
Oscar Espinosa Chepe, ambos
representantes de los encarcelados
durante la Primavera Negra del 2003.
Los objetivos comunes trazados por
la declaración incluyen lograr el
respeto de todos los derechos
humanos, la democracia, la justicia
social, la libertad y la
reconciliación nacional. Además,
solicitan la liberación inmediata de
todos los prisioneros políticos. Por
otra parte el texto expresa con
firmeza el desacuerdo de los
firmantes en que el tema de los
Derechos Humanos en Cuba sea
abordado desde la perspectiva de
coyunturas internacionales y de la
relación con Estados Unidos.
"Unidad por la libertad" es, en
estas condiciones, un documento que
esperábamos desde hacía tiempo. De
seguras la visita del Ministro de
Asuntos Exteriores de España, Miguel
Angel Moratinos y la indiferencia
mostrada por el portavoz del
gobierno de José Luis Rodríguez
Zapatero hacia el tema de la
disidencia interna en Cuba durante
su reciente viaje a La Habana
incidió, positivamente y muy a pesar
del objetivo que se trazara el
gobierno español, en aunar las
fuerzas democráticas de Cuba.
Probablemente el desamparo en que
quedó la disidencia tras el viaje
del alto mandatario español a La
Habana y el viraje total de la línea
que en este sentido había trazado el
gobierno anterior de José María
Aznar, sea una de las razones por
las que, dejando a un lados
rencillas y antagonismos, los
líderes de la oposición cubana hayan
entendido de una vez que sin unidad
no habrá ni reconocimiento
internacional ni se podrá emprender
ninguna acción de peso desde las muy
difíciles condiciones de censura y
vigilancia imperantes en Cuba.
Por otra parte, la participación de
representantes de las Damas de
Blanco, esposas y madres de
prisioneros políticos de la
Primavera Negra del 2003, en un
documento de esta naturaleza, es
también una novedad por cuanto se
sabe que dicho movimiento,
espontáneo y pacifista no participa
en plataformas partidistas a pesar
de la oposición frontal — tal vez la
más evidente – que mantienen contra
el régimen de La Habana. En este
sentido, las Damas de Blanco – lo
han especificado en varias ocasiones
— gozan de absoluta autonomía, a
título individual, para participar
en las actividades políticas que
consideren necesarias.
Sólo Cuesta Morúa, de la Corriente
Socialista Democrática Cubana, no
incorporó la firma al documento.
Junto a Eloy Gutiérrez Menoyo, fue
el único disidente cubano que
asistió a la reunión convocada el 4
de abril pasado, en la embajada
española de La Habana, para subsanar
el desplante que significó la visita
oficial de Moratinos a La Habana. La
política seguida por Cuesta Morúa se
ha caracterizado por un
desmarcamiento de los diferentes
grupos opositores. Esta línea de
acción le resulta beneficiosa pues
logra atraer la atención y abrirse
espacio en la prensa internacional
por ir siempre a contracorriente y
montar tienda aparte con respecto al
resto de la disidencia. De esta
forma es muy probable que asegure,
en el futuro – si no lo ha logrado
ya – el título de disidencia "oficial",
o sea, aquella que suele mostrar el
gobierno cubano cuando recibe
presiones exteriores de parte de
representantes de instituciones
internacionales que desean
entrevistarse con algún líder
disidente en la isla.
En todo caso, la posición común de
unidad de los principales disidentes
cubanos puede tener consecuencias
importantes. La imagen de una
oposición fraccionada — como ha
solido suceder con casi todas las
oposiciones a regímenes
dictatoriales en el mundo — puede
quedar como letra muerta, algo que
beneficia enormemente la
credibilidad de las fuerzas
opositoras cubanas en el exterior en
círculos en que las divisiones
internas han provocado siempe
desánimo y desconfianza. Es también
muy probable que el gobierno de
limbo de Raúl Castro se vea obligado
a responder como casi siempre
responde el totalitarismo, o sea,
con represión y violencia, a este
intento de unidad. De cualquier
manera en muchos de los que
simpatizamos con la causa de la
disidencia interna cubana la noticia
despertó un clamor de júbilo.
¡Eureka! Desde hace tiempo debían
haberse pronunciado en este sentido
y desde hace tiempo el futuro de la
democratización de Cuba depende de
gestos y actos como éste.
París, 17 de abril de 2007.
|
|
|
|
|
|
Back
|
|
|