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WILLIAM NAVARRETE
Rafael Rubio: viaje a
Barataria
El Nuevo Herald, 18 de febrero de
2007.
Doctor en Derecho de la Universidad
Complutense de Madrid, Rafael Rubio,
se enteró por Internet de que una
universidad cubana buscaba profesor
para impartir un curso de verano.
Sin pensarlo dos veces se dejó
tentar por la idea de ofrecer sus
servicios a sabiendas de que debía
costearse viaje y estancia sin
recibir salario a cambio. Sin
embargo, sospechaba que ganaría en
experiencias y que podría cumplir el
sueño de muchos peninsulares al
poder ver, con sus propios ojos, la
isla mítica de la imaginería
española.
Las peripecias de ese viaje, cuyos
inconvenientes comenzaron desde que
emprendió las primeras gestiones
burocráticas ante las autoridades
consulares cubanas en Madrid, son
las que han dado cuerpo al relato de
viaje Regreso a Barataria,
que acaba de publicar la editorial
valenciana Aduana Vieja, dirigida
por Fabio Murrieta. El libro cuenta
además con un excelente reportaje
fotográfico realizado en la isla por
la diseñadora española Ana Belart y
le precede un prólogo de Carlos
Alberto Montaner.
Para Rafael Rubio su viaje a Cuba
tendría el sabor de la aventura
quijotesca. Sabía que la isla se
encontraba bajo el encantamiento de
un malvado mago barbado y para
deshacer los entuertos de su
maléfica influencia estaba dispuesto
a visitar sus propios predios. En
cuanto a los cánticos ensalzadores
que había oído sobre aquellas
tierras intuía que algo de fantasía
y mucho de espejismo tenían también.
Más que un documento panfletario en
contra del totalitarismo que sufre
Cuba desde hace casi medio siglo,
este "carnet" de viaje de Rafael
Rubio es un anecdotario sobre las
vivencias absurdas que el control
estatal impone a la población
exhausta de la isla. El autor sintió
inmediatamente que bajo el camuflaje
de la alegría bulliciosa del cubano,
del baile y las risas, afloraba en
carne viva un derrotismo profundo,
un puro instinto de supervivencia y
un desánimo francamente alarmante
con respecto a cualquier posibilidad
de mejoría.
Recorrió, a veces como Sancho, otras
como Quijote, el país. Estuvo en
Bayamo donde se vio confrontado a la
aberrante situación del transporte
colectivo, conoció los discursos
huecos y la doble moral del claustro
profesoral en le Universidad
santiaguera, constató la fe y la
fuerza moral de los cristianos en
Baracoa (una fe –nos dice– madurada
como la de aquellos primeros
cristianos de las épocas de las
catacumbas a fuerza de represión y
prohibiciones). También, como
turista pobre, constató los paraísos
vedados a los cubanos de Cayo Coco y
Cayo Guillermo, comprendió el
apartheid que vive la gente de la
isla cuando puso los pies en
Varadero en donde se prohíbe el
acceso a los nacionales, oyó las
proposiciones de proxenetas menores
de edad en Morón invitándole a
alquilar un "cuarto con polvo o sin
polvo" (o sea, con sexo o sin éste)
y anduvo las viejas calles de la
Trinidad colonial.
En contacto directo con el pueblo
Rafael Rubio aprendió la pesadilla
cotidiana de la gente. Al despegar
de ese "mal sueño" quiso olvidarse
de aquella ínsula encantada en la
que "los sueños se ahogan en la
pesadumbre". Despegó, un mes después,
"deseando que [La Habana volviese a
ser] esa ciudad donde los sueños
aprendían a nadar" y regresó a
Madrid.
Quienes conocen la actividad febril
que desde aquel viaje lleva a cabo
el autor de Regreso a Barataria
sabe que el embrujo marcó
positivamente su viaje. Poco tiempo
después de su regreso, Rafael Rubio
fundó, junto a Matías Jove, la
Asociación Española Cuba en
Transición (AECT), importante
palestra pública que presta ayuda y
se hace eco desde España de la
situación de los Derechos Humanos en
la isla, de la represión y acoso que
vive la disidencia y las múltiples
humillaciones a que son sometidos
los cubanos por parte de la
dictadura. La AECT (www.cubaentransicion.com)
ha organizado numerosos congresos y
conferencias, encabezado protestas,
publicado textos. Recientemente han
efectuado conciertos de solidaridad
por la necesaria democratización de
Cuba en que el precio de entrada es
un libro que el espectador ofrece a
una biblioteca independiente cubana.
Con su relato de viajes, Rafael
Rubio ha vuelto a Barataria. Lo ha
hecho rememorando un viaje que sabe
permanecerá incompleto hasta que sus
sueños de justicia se hagan realidad
y puedan los cubanos despertar de
ese "mal sueño" que como a muchos
demócratas honestos del mundo les
impide dormir en paz.
Regreso a Barataria
Rafael Rubio
reportaje fotográfico de Ana Belart
Ed. Aduana Vieja, Valencia, 2006,
170 pp.
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