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WILLIAM NAVARRETE
Guillermo Fariñas: premio a la
libertad
La Primavera Cubana, Estocolmo,
Suecia, febrero 2007
Cuba es uno de los pocos países del
planeta en que el acceso a Internet
se encuentra estrictamente
controlado por el Estado. El cubano
que no trabaja en alguna de las
empresas o representaciones
extranjeras establecidas en la Isla,
no puede conectarse, como lo haría
cualquier ciudadano del mundo, a los
múltiples portales que ofrece este
eficaz medio de comunicación e
información. Para evitar el acceso
libre y crear a la vez la ilusión de
que la población puede benefiarse
con el mismo, existe en Cuba algo
que se llama "intranet" y que no es
más que una red interna a partir de
la cual sólo se puede acceder a
portales previamente explorados y
autorizados por el régimen. Ese
propio Estado dispone de personal
calificado para filtrar todo el
correos electrónico proveniente del
exterior que haya sido enviado a
cualquier dirección de la red cubana.
En medio de esta situación de claro
escamoteo a las libertades
individuales, un hombre ha decidido
emprender un combate sin tregua para
exigir al gobierno que los cubanos
tengan la posibilidad de poseer
primero, y navegar libremente
después, en Internet. Encarcelado y
condenado por lo que a simple vista
no es más que un derecho elemental,
Guillermo Fariñas ha emprendido
sucesivas huelgas de hambre para
atraer la atención del mundo hacia
la causa que defiende enérgicamente.
Es él, aunque no el único, el
Ciberdisidente que más visibilidad
ha alcanzado en la prensa
occidental.
Afectuosamente llamado por el alias
de "El Coco", Fariñas, de 42 años de
edad, es el director de la agencia
de prensa independiente Cubanacán,
fundada en 2003. Nada intimida a
este hombre de voluntad
inquebrantable, ni siquiera la
muerte en cuyos umbrales se ha visto
cuando después de una huelga de
hambre de siete meses perdiera hasta
quince kilogramos de su peso y fuera
internado en una sala de cuidados
intensivos por las afecciones
cardíacas y renales graves que
presentaba. Al final de su huelga,
el 20 de agosto pasado, se le
alimentaba por vía intravenosa y su
estado de desnutrición no permitía
que cicatrizara correctamente
después de la intervención
quirúrgica a la que había sido
sometido con anterioridad.
Reporteros Sin Fronteras (RSF),
prestigiosa organización no
gubernamental francesa que defiende
la libertad de expresión en todo el
mundo ha recompensado a Guillermo
Fariñas con el Premio de la
Ciberlibertad 2006, otorgado en
París el pasado mes de diciembre y
que recibiera en nombre del
periodista independiente el escritor
cubano establecido en París, Eduardo
Manet. Junto a Fariñas fueron
también premiados, por las mismas
razones, el ciberdisidente chino
Yang Zili y el sirio Habib Saleh.
No es la primera vez que RSF premia
el esfuerzo de un periodista cubano
por romper la censura impuesta por
el régimen de La Habana a sus
ciudadanos. Durante la prisión
política que sufriera después de la
Primavera Negra del 2003, el poeta y
periodista independiente Raúl Rivero
obtuvo el apoyo de la organización
francesa y recibió un premio de
poesía por su libro "Firmado en La
Habana", así como numerosos
apadrinamientos de personalidades
políticas e instituciones
culturales. Todo ello gracias al
desvelo de RSF en su nombre y a un
amplio movimiento internacional
desplegado a favor del Rivero quien
fue finalmente liberado y pudo
abandonar la Isla con su familia.
Las fotos de Guillermo Fariñas
disponibles en Internet hablan por
sí solas. Dejan ver a un hombre
raquítico, reducido a la mínima
expresión de su masa corporal. Ni
esas fotos, ni la actividad que
realiza, ni los esfuerzos que paga
con su propio cuerpo para que su
pueblo gane pequeños espacios de
libertad, son de conocimiento de los
cubanos de la Isla. El nombre de
Guillermo Fariñas no significa nada
en el país, excepto para los grupos
de individuos de su entorno familiar
y de la disidencia. Sin embargo, la
causa de los cubanos tiene hoy,
internacionalmente hablando, una voz
potente que habla al mundo, desde la
Isla, para recordar que sí hay
cubanos que se han enfrentado al
régimen, que hay hombres que viven
en la Isla y no le temen a la
represión, que Cuba necesita del
reconocimiento de hombres como
Fariñas para que la transición hacia
la democracia no demore más.
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