Editoriales
cubanas en España
El Nuevo Herald, 19 de noviembre de 2006
Una de las dificultades mayores para un escritor
exilado es justamente hacer valer su obra mediante
la publicación. Sin apoyo de ninguna institución
cultural, varado en las márgenes del país del que
sale y el lugar donde se instala, el escritor
exilado no tiene más recurso que esperar a que obre
algún milagro para que su obra no quede engavetada,
lo cual significa también olvidada.
Esa dificultad han intentado contrarrestarla algunos
cubanos de mérito que, en condiciones difíciles, han
fundado sus propias casas editoriales desde las que
exhiben un vasto catálogo de autores tanto cubanos
como extranjeros. La primera de ellas, justo es
decirlo, al menos para el ámbito europeo, fue la
editorial Playor que fundara en 1971 Carlos Alberto
Montaner y que, en sus inicios, se llamaba Plaza
Mayor. Allí se publicaron los 15 tomos de Cuba:
economía y sociedad, obra cumbre y de importancia
capital del historiador cubano exilado en Puerto
Rico, Leví Marrero. También, la célebre Enciclopedia
cubana, otro trabajo de extraordinaria importancia
para la historia de Cuba. A principios de la década
de los noventa, en el momento en que Montaner funda
la Unión Liberal Cubana, la casa editorial inaugura
un nuevo sello: Fundación Liberal José Martí, desde
el que lanza libros de ensayos muy enjundiosos para
los estudiosos de temas cubanos.
En 1987 se funda la editorial Betania, obra del
poeta cubano exilado en Madrid, Felipe Lázaro.
Próxima a sus dos décadas de existencia la casa
madrileña posee un catálogo de diez colecciones que
muestra la labor literaria de autores de renombre ya
fallecidos como José Martí, Gastón Baquero, Dulce
María Loynaz, Reinaldo Arenas, José Mario, así como
de otros que viven en exilio en diferentes cuidades
del planeta como Alberto Lauro, Gustavo Pérez-Firmat,
Iraida Iturralde, Orlando Rossardi, Reinaldo García-Ramos
y Raúl Rivero, entre otros. En total, más de cien
autores cubanos publicados y unos 400 títulos de
otras nacionalidades conforman la febril labor
editorial de esta editorial.
Poco después, en 1990, la editorial Verbum es
fundada, también en Madrid, por el escritor cubano
exilado Pío Serrano. En sus prensas encuentran razón
de ser cientos de escritores entre los que cabe
citar a José Abreu Felippe, Miguel Sales, Juan
Cueto-Roig, Matías Montes-Huidobro y Manuel
Díaz-Martínez, entre otros; así como obras de
referencia para la cultura cubana como la Antología
de la poesía cubana de José Lezama Lima y la Poesía
completa de José María Heredia, Gastón Baquero y
Julián del Casal. Habrá que añadir que además de un
voluminoso catálogo de autores españoles y
latinoamericanos, e incluso, coreanos, Verbum
intituyó el Premio de Poesía ''Gastón Baquero'' que
cada año concede a algún poeta de meritoria obra.
En 1998, surge un nuevo sello editorial, esta vez
completamente dedicado a ensayos sobre temas cubanos.
Se trata de Colibrí, una nueva editorial cubana en
Madrid, fundada y dirigida por el cubano Víctor
Batista-Falla. Allí publican sus textos Rafael
Rojas, Marifeli Pérez-Stable, Rafael Fermoselle,
Enrico Mario Santí, Carmelo Mesa-Lago, Duanel Díaz y
autores no cubanos como Octavio di Leo, Lynn Stoner
y Robin Moore que despejan cuestiones relacionadas
con la Isla. Uno de los descubrimientos que ha
ofrecido la editorial es justamente los ensayos del
músico cubano Julián Orbón, así como los textos del
canónigo cubano del siglo XIX Tristán de Jesús
Medina, en una edición al cuidado de Jorge Ferrer.
Finalmente, en el 2003, en la ciudad andaluza de
Cádiz y como parte de la labor cultural de la
Asociación Con Cuba en la Distancia, surge el
novedoso sello editorial Aduana Vieja, fundado y
dirigido por el filólogo cubano Fabio Murrieta. En
poco tiempo la editorial se ha afianzado en el mundo
de las ediciones ofreciendo un cúmulo importante de
obras colectivas como Guayaba Sweet. La literatura
cubana en Estados Unidos, a cargo de Laura Alonso
Gallo y el editor; Democracia, desarrollo y sociedad
civil en Cuba y Bienvenidos a la transición,
cuidadas por Grace Piney Roche quien es a su vez
presidenta de la Asociación mencionada; Discursos
desde la diáspora, de Eliana Rivero o La literatura
Pop compilada por María Cristina Santana. A ésta se
añaden una compilación de artículos del poeta Raúl
Rivero, los poemas escritos en las prisiones cubanas
por Regis Iglesias Ramírez, la obra poética de la
pintora cubana Gina Pellón, novelas como Bolero ma'
non Troppo de Regina Avila y El instrumento de
Changó de Emilio Bejel y selecciones de cuentos de
Carlos Victoria, Ezequiel Vieta y Matías Montes
Huidobro.
Como parte de las actividades paralelas que realiza
Aduana Vieja ha celebrado tres congresos de cultura
cubana en exilio en el recinto universitario de
Cádiz y ha otorgado el premio de Difusión de la
Cultura Cubana a destacados artistas e intelectuales
cubanos que residen fuera de la Isla, como al editor
de las Ediciones Universal, Juan Manuel Salvat, por
su labor histórica en este ámbito, desde las costas
de Florida. La editorial, que ha desplazado
recientemente su sello a la ciudad de Valencia,
también ha organizado el seminario El agujero en la
valla (2005), sobre las álgidas cuestiones de la
emigración hacia Europa y ha participado activamente
en ferias del libro como la que hace dos meses se
desarrolló en la ciudad levantina, la más antigua de
la penísula ibérica.
Con temor de haber descuidado títulos, autores y
editores también deseo mencionar el esfuerzo de
algunas asociaciones que han entrado al mundo
editorial con importantes revistas de temas cubanos.
Es el caso de Encuentro de la Cultura Cubana que
desde 1996 ha publicado 39 números y de la Fundación
Hispano Cubana que posee también un sello editorial
y desde 1998 publica la Revista Hispano Cubana de la
cual ha salido ya el número 25.
Tal es el panorama de más de tres décadas de
publicaciones de libros cubanos por editores del
exilio en España. Un esfuerzo desmesurado que ha
arrojado y continuará arrojando frutos, además de la
satisfacción de que parte del patrimonio cultural de
la Isla se ha salvado para la posteridad, a la vez
que se ha hecho fructífero el trabajo de no pocos
autores ignorados por los circuitos oficiales y que
tienen, en realidad, en muchas ocasiones, mucho y
mejor que decir.
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