Joaquín Ferrer:
recuento y conquista del espacio
El Nuevo Herald - 11 de junio de 2006
Desde 1960, año de su salida de Cuba, el pintor
Joaquín Ferrer (Manzanillo, 1929) vive y trabaja en
París. En la capital de Francia ha concebido lo
esencial de su obra y un excelente muestrario de la
misma que abarca el período 1970-2006 se exhibe hoy
bajo el título de "Parcours", en la galería parisina
Les Yeux Fertiles, del barrio de Saint-Germain.
A lo largo de todo este período el arte de Joaquín
Ferrer, ni heterogéneo, ni uniforme, expresa
mediante una secuencia de indicadores visibles lo
que permite definir su estilo personal y auténtico.
Uno de esos indicadores permanentes es la estructura
misma de las formas que se asemejan a laberintos
lúdicos a la vez que dotan al todo de una
simultaneidad de planos superpuestos en los que
interviene la nitidez del color. Esos laberintos,
similares a lingotes, barras, arcos en tensión,
incluso a erupciones telúricas, son la caja de
resonancia del fondo infinito, casi siempre dotado
de la plenitud de un tono en apariencias sereno.
Las estructuras alambicadas se mueven dentro del
espacio o quedan fijadas, como sucedería con la
visión de un campo labrado desde las alturas, según
se coloque el espectador. Entonces, se produce la
fusión, deudora del arte de Ferrer, de expresión
lírica y geometría espacial, en perfecta comunión y
exquisito equilibrio.
Tal vez haya sido la presencia de esas formas
racionales y espectrales a la vez lo que instara al
artista Max Ernst a prologar y presentar, en 1968,
bajo el signo de lo auténtico, la primera exposición
personal de Ferrer en la galería parsina de Le Point
Cardinal. Desde entonces no han faltado al artista
las perspectivas críticas, donde cunde el entusiasmo,
de parte de escritores franceses de renombre: Alain
Bosquet, Lionel Rey (autor del libro "Joaquín Ferrer:
L'imaginaire absolu", publicado en las Ediciones
Palantines, Quimper, 2001), Claude Bouyeure, Jean
Paget, entre otros.
La exposición retrospectiva de Les Yeux Fertiles
permite apreciar asimismo las obras más recientes
del artista, entre las que se destaca la serie
"Passé recomposé" que iniciara a partir de 2005. En
ella, la renovación visible de la expresión plástica
de Ferrer, ha hecho que el crítico Serge Fauchereau
sitúe al artista en la estirpe de los grandes
visionarios de la arquitectura espacial, donde no
falta la invocación del maestro Piranesi.
Y es que a diferencia de obras como "La nube
ultrajada" (2003) o "Paisaje inspirado de una
historia verídica" (2004), en las que las figuras
emergen para lanzarse a la conquista del espacio, en
la reciente serie mencionada, el espacio, al igual
que la arquitectura interior de un templo de la
metafísica, ha invadido el lienzo para expresar la
profunda reflexión en que se sumerge el arte del
creador. Digamos, para entenderlo mejor, que Ferrer
ha logrado adentrarse en el laberinto de sus formas
misteriosas y sólo un hilo de Adriana podría guiar
al espectador por las múltiples galerías que como
lazos se anudan y retuercen para formar un
caleidoscopio de ideas, una revisión de todo lo que
hasta hoy ha inspirado su arte.
Con "Parcours" queda la satisfacción del recuento de
casi cuatro décadas de consagración a la pintura y
un salto que hacia el futuro, como los
conquistadores infatigables del espacio, sin
importarle las barreras de la tierra, el mar o el
cosmos, ha dado Joaquín Ferrer, para afirmarse, una
vez más, como uno de los artistas cubanos de
importancia capital para el entendimiento de arte
mundial del siglo XX.
"Parcours"
Exposición retrospectiva de Joaquín Ferrer.
Les Yeux Fertiles, París.
Del 18 de mayo al 30 de junio de 2006.
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