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PEDRO CORZO
La Cuadratura del Círculo - III
E-Mail: petercorzo@msn.com
Álvaro Uribe Vélez llegó al poder con plena conciencia de que la indulgencia
no conducía a la solución de la crisis nacional. Estaba consciente que la
pasividad había fracasado por lo que estimó que solo con mano firme la paz
sería posible.
Como miembro del Partido Liberal de Colombia siempre manifestó su desacuerdo
con la política de distensión con la guerrilla que auspiciaba el presidente
Andrés Pastrana. Uribe alegaba que era un asunto de "principios" ya que con
"con bandidos y asesinos no se negocia".
Su gobierno impulsó una constante ofensiva contra la guerrilla. El
mandatario desplegó el Plan Patriota que implicaba fortalecer la guerra
contra los irregulares. La acción militar le causó a las FARC cuantiosas
derrotas, numerosas bajas entre sus efectivos y la incautación de
importantes cantidades de pertrechos de diferentes tipos. Por primera vez en
la reciente historia de Colombia los subversivos quedaron a la defensiva,
pero el programa del presidente había logrado contenerlo pero no destruirlos.
Esa realidad condujo a Uribe a que sin abandonar la guerra, sin aflojar la
presión sobre los irregulares, sin faltar al “Candela al Jarro hasta que
suelte el Fondo”, remedando a un tristemente celebre militar cubano, se
dispusiese ha buscar vías de negociación con los subversivos en las que
gobiernos extranjeros pudieran influencia a favor de la paz. Asumió que sin
desmedro de la gestión militar, era posible buscar una solución política al
conflicto
Uno de los rehenes, Ingrid Betancourt, por su condición de ciudadana franco
colombiana ha tenido una especial atención de la prensa y gobiernos
extranjeros. Nicolás Sarkozy, mandatario francés, al parecer tiene un
especial interés en rescatar a la cautiva. Hugo Chávez, como consecuencia de
su mesianismo y afán de protagonismo, a pesar de su aversión a Álvaro Uribe
y todo lo que este dice representar, estaba listo para mediar en cualquier
gestión que le proveyese un show mediático.
El pragmático presidente Uribe se equivocó cuando decidió comisionar a su
homólogo Hugo Chávez como mediador con la FARC en el asunto de los rehenes.
Chávez esta ideológicamente muy próximo a los subversivos y no hay dudas de
que favorece un cambio en el mapa político colombiano. El gobernante
caraqueño ha manifestado en numerosas ocasiones su deseo de participar en la
“pacificación” de Colombia, pero a la vez le ha otorgado a los insurgentes
una legitimidad que Bogotá le niega como sucedió con Rodrigo Granda,
denominado Canciller de las FARC, que se encontraba en Caracas con pasaporte
venezolano cuando fue apresado en un confuso incidente, y entregado a las
autoridades colombianas.
En aquella ocasión ante las protestas de Chávez y su decisión de “paralizar
todo acuerdo y todo negocio con Colombia”, Bogotá respondió “que la
Organización de Naciones Unidas prohíbe a los países miembros albergar a
terroristas de manera activa o pasiva”. Granda participaba en Caracas en un
foro de agrupaciones identificadas con la izquierda política.
El arresto puso las relaciones en una condición muy difícil. Caracas
proclamaba que todo era una conspiración y el Palacio de Nariño respondió
que funcionarios venezolanos protegían a Granda y suministró el nombre de
siete cabecillas del terrorismo que residían en Venezuela. Poco antes de la
solución de la crisis y después de haber reiterado un catálogo de amenazas,
Chávez acuso a Estados Unidos de estar tras todo el problema
Designar como garante y observador a Hugo Chávez quien evidentemente
simpatiza con las FARC y arde en deseos de que su vecino se incorpore al eje
político que auspicia y nombrar como facilitadora a la senadora colombiana
Piedad Córdova, rival de Uribe y próxima al mandatario venezolano, para el
proceso del canje de rehenes, fue una apuesta muy arriesgada, algo así como
poner a dos buitres a cuidar la carroña.
Desde el primer momento Chávez montó su propio escenario. Se dirigió a
Marulanda por medio de la radio colombiana y le exhortó a realizar el canje,
ofreciendo el territorio de su país para la operación. Acto seguido en el
ritmo triunfalista que le caracteriza habló de entrevistarse con el líder de
los terroristas y estar dispuesto viajar a la selva colombiana para sostener
el encuentro, pero nunca formalizó esta solicitud.
Mientras el presidente Uribe conducía la negociación con discreción y sin
llamar la atención, el gobernante venezolano estaba al acecho de la primera
oportunidad para deslumbrar a los paparaziz políticos. Sin cesar comentaba
su disposición de viajar a territorio colombiano para entrevistarse con
lideres de la FARC e insistía en la creación de una zona de despeje donde
pudiera conversar por unos días con los guerrilleros. Durante uno de sus
programas radiales comentó que recibió una carta de “Tiro Fijo”, en otro,
como consecuencia de su mesianismo, planteo que las estancadas
conversaciones que sostenían en Cuba el Ejercito de Liberación Nacional, ELN,
y el gobierno de Colombia, se reiniciarían en Caracas.
El juego de Chávez no paraba y en alguna medida hizo participe de la gestión
a todos los gobiernos latinoamericanos con los que tiene una relación
especial como son los casos de Argentina y Bolivia. Entro en el pantano con
la irresponsabilidad que le caracteriza y en una ocasión le dijo al jefe de
la FARC, “Marulanda, mosca porque te mandé otro mensaje, y agregó, ojala yo
pronto este conversando person tu person con el enviado que tu decidas”.
Medios informativos colombianos han reseñado que en territorio venezolano
están presentes cuatro frentes de las FARC y que los dirige el jefe
guerrillero Iván Márquez, el mismo que viajó semanas más tarde a Caracas
para entrevistarse con Hugo Chávez y la senadora Piedad Córdoba, en el marco
de las gestiones para la liberación de los rehenes. El excarcelado Granda ha
sido el enlace entre el grupo terrorista de la FARC y Chávez.
Sin elementos que lo avalen Chávez afirma en Riad, durante la Cumbre de la
OPEP, que Ingrid Betancourt esta viva. Viaja a París y contrario a lo que se
esperaba se reúne con el presidente de Francia sin presentar prueba de vida
de los sobrevivientes. No obstante reitera su interés en reunirse con Manuel
Marulanda, “Tirofijo” y propone que si las FARC liberaban a un primer grupo
de rehenes, se podría instalar en la selva colombiana una mesa de diálogo a
la que luego podría agregarse el presidente Uribe.
La incontrolable lengua de Chávez le juega una mala pasada cuando dice en
público que Uribe "estaba dispuesto" a reunirse con jefes de las FARC. Esto
conlleva a que las autoridades colombianas respondieran contrariadas y
advirtieran que esa posibilidad se mencionó "en privado" y siempre y cuando
la guerrilla liberara a los prisioneros y se comprometiera a un proceso de
paz
El “Merlín” venezolano tenia todos los problemas resueltos, pero solo en su
imaginación. Aparentemente las FARC no cumplían sus promesas. Es posible que
rieran las buhonerías del mandatario pero también dudaran de su capacidad y
discreción para conducir una gestión tan complicada.
La crisis llega a su final cuando el Comandante decide comunicarse a través
de su aliada la senadora Piedad Córdoba con el general colombiano Mario
Montoya, gestión que el presidente Uribe le había planteado que no sería
aceptada. Previamente había mostrado interés que el Presidente de la
Conferencia Episcopal de Colombia fuera a Caracas para sostener una
entrevista. Ese mismo día se había comunicado con varios periodistas y
diferentes personalidades colobianas.
El presidente Uribe que se ha caracterizado por ser un hombre firme en sus
conceptos y acciones decidió suspender la mediación de Chávez. Aparentemente
se convenció que para el gobernante no era importante rescatar los rehenes
sino ser la estrella de una serie de eventos que ocupaban muchos de los
principales titulares de los medios internacionales. Por otra parte reiteró
su convicción de que los dirigentes de las FARC quieren posar como actores
políticos pero que en realidad no dejan de ser narcotraficantes y
terroristas que solo buscan el lucro personal. Al parecer se le llenó “el
gorro de guisazos” y puso fin al show mediático que había montado su colega
desde el primer día.
Las reacciones fueron muchas y diversas. La mayoría de la prensa critico a
Uribe. Varios políticos, entre ellos Sarkozy, le pidieron a que
recapacitara. Chávez amenazó con romper todos lo lazos con Colombia. Llamó a
consulta a su embajador. Ofendió a las autoridades del país vecino y en
particular al jefe de Estado.
Así las cosas llegamos a lo que pudo haber sido el premio Nóbel de la Paz de
Hugo Chávez y la candidatura presidencial de la senadora Piedad Córdoba. Las
FARC entregarían tres rehenes. La operación se cumpliría en territorio
colombiano. El comandante busco garantes internacionales, la Cruz Roja le
apoyo, convocó periodistas y armó una flotilla aérea, como si fuera a
recibir cientos de los secuestrados por la guerrilla. Una vez más montó el
circo, localizó payasos y de nuevo sobrestimo su capacidad de convocatoria y
persuasión, porque aparentemente los únicos que no estaban dispuesto a
cumplir su parte, eran los secuestradores.
La entrega de los prisioneros coincidía con el nuevo año. Todo estaba listo
para una reedición del Espectáculo Mas Grande del Mundo que en esta ocasión
no estaba a cargo de Cecil B. DeMille sino de Hugo Chávez Frías, quien
rápidamente hizo pública sus condiciones al gobierno de Colombia para la
recepción sin riesgos de los rehenes.
Contrario a lo que algunos suponían el gobierno de Colombia prestó su
absoluta cooperación. Uribe estuvo a la altura de las circunstancias. No
recurrió al pretexto de la sacrosanta soberanía por el ingreso de aeronaves
extranjeras al territorio nacional. Actuó con humildad y aceptó convertirse
en observador de un problema que afectaba la seguridad de su país. Con su
conducta demostró que la seguridad y el rescate de los cautivos era un
aspecto de extrema importancia para su gobierno.
La maniobra se inicio con la participación de delegados internacionales y la
Cruz Roja. Las FARC fue postergando la entrega. El presidente venezolano
habló de operaciones militares de las Fuerzas Armadas de Colombia que hacia
imposible el rescate, que la maniobra podía durar días. Como siempre culpaba
a los otros de las dificultades y disfrutaba ser foco de la atención
mundial.
Las horas pasaban hasta que el presidente Uribe dijo que existía la
posibilidad de que el niño estuviese recluido en una institución
gubernamental. El mandatario de forma discreta pero contundente le desinfló
la gran carpa a la replica chusca del Cid Campeador, a la vez que reafirmaba
las garantías de que si los guerrilleros daban el punto de entrega, se
establecería un corredor de 30 millas donde no habrían operativos militares.
Uribe muchos mas allá de lo que suponíamos los que criticamos su estrategia,
demostró tener todas las cartas y jugarlas bien.
Los delegados internacionales después de la información sobre el niño
anunciaron que retornaban a sus países y que regresarían cuando la seguridad
estuviese garantizada. Agregaron que era "conveniente la suspensión
provisoria de su presencia en territorio colombiano”. De pronto olvidaron
las dos mujeres secuestradas que las FARC si podían entregar.
En fin la FARC, fiel a su naturaleza, engañó a su aliado ideológico. El niño
estaba en poder del gobierno colombiano porque hasta los irregulares estaban
conciente que solo su enemigo podía darle seguridad al pequeño.
La FARC le mintió al mundo pero en particular a su mediador estrella. Le
serruchó el piso a Hugo Chávez como dicen en Venezuela, y este se precipitó
al abismo de sus fanfarronerías. Mas allá de la importancia de los
resultados que son relevantes en el futuro de Colombia, de Uribe y de
Chávez, y de sus consecuencias que e hay una verdadera verdad, “al que juega
con terroristas le puede explotar la bomba”.
Pedro Corzo
Enero /08
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