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PEDRO CORZO
La Justa Justicia
E-Mail: petercorzo@msn.com
Con frecuencia escuchamos la palabra Perdón y
es que la mayoría de nosotros considera sabio y prudente ser indulgente.
Creemos mas importante una relación armónica y un concilio de voluntades que
disipe o extinga, sentimientos capaces de generar acciones que menoscaben
nuestra propia dignidad.
El Perdón es un acto que trasciende nuestra condición humana.Es la
consecuencia de la ruptura de los acuerdos de convivencia que habiamos
asumido.Es la busqueda de un nuevo concilio.Es el acatamiento a reglas
éticas y legales que deben regir en toda sociedad.La asunción de un
compromiso de mutuo respeto, tolerancia y tambien de colaboración.
Todo conflicto, individual o social, genera víctimas y victimarios.Abusos y
hasta crimenes, por eso siempre hay un lugar para preguntarse ¿es posible un
perdón, pueden sinceramente, la víctima y el abusador tolerarse, trabajar
juntos, construir un futuro juntos? ¿La víctima tendrá capacidad de
perdón?.Y en el victimario ¿habrá desaparecido su inclinación al abuso, el
desprecio a los derechos de su prójimo?.
La víctima no responde a un patrón físico ni moral pero sí de
conducta.Víctima puede ser cualquiera.Los derechos y la existencia misma de
la víctima pueden ser anulados o extinguidos.Pero la víctima puede ser un
vencedor moral, a pesar de los vejamenes que sufra, si enfrenta con dignidad
la injusticia e intenta restaurar sus derechos.
El victimario tampoco tiene señales que lo identifique. Su moral y conducta
pueden estar integrados a una sociedad estable y confundirse con la víctima
.El victimario emerge en cultivo favorable, en un medio que estimule su
actuación. El victimario es un depredador y los límites de su depredación
pueden ser ignorados por el mismo. El victimario puede ser oficial, como en
Cuba, ya que la sociedad sin derechos es ideal para su abyección, pues,
disfruta en ella de impunidad para sus crímenes.
Sin embargo, el victimario, como ente aislado en una sociedad de derecho
puede afectar al individuo o una parte de ésta, pero no al conjunto.Solo
cuando es un gobierno el que institucionaliza el abuso se crea en la
sociedad una crisis general aterrorizando esta en su totalidad.Una sociedad
represiva como la cubana incentiva la organización de los ruines y el
envilecimiento de si misma, genera victimarios.
En la actualidad el Perdón y la Justicia son realidades en extremo debatidas
y que algunos consideran excluyente.Pero no cabe duda que el Perdón es un
hecho mandatorio en la sociedad moderna.Solo un sincero perdón nos puede
llevar a la reconciliación, que implica no solo el cese de la confrontación
sino también un justo acomodo, una sola componenda y la capacidad de
reconocer los mutuos errores, las mutuas culpas contraídas durante el
conflicto.
El Perdón es una avenida de dos vías y de una misma voluntad en todas las
partes.El torturador debe aceptar sus crímenes.El sectario admitir que
persiguió, acosó y discriminó al que no pensaba y actuaba como él. La
reconciliación no puede provenir solo de la víctima.No es un deseo
unilateral del que fue sacrificado y que de nuevo, en virtud de su
conciencia cívica hace dejación de su derecho individual y colectivo a la
justicia.
El victimario debe hacer conciencia que sus crímenes estaban más allá de la
idea misma que decía defender.Admitir sus excesos puede ser una garantía de
que en el futuro no incurra en pasados abusos aunque las circunstancias para
ello le fueran nuevamente favorables.
El perdón trasciende los conceptos de Victoria o Derrota.Perdonar es
renunciar a la venganza, en él no hay espacios para vencedores o vencidos.
Esa absolución tiene que transitar por una avenencia ético-moral, un sincero
acto de contrición en el que pueda fundamentarse la nueva sociedad ya que
las víctimas y victimarios harían dejación de sus rencores los primeros, y
de sus crueldades y odios los últimos.
Pero la Justicia es parte fundamental de la idea del Perdón. Una sociedad
que no sancione el crimen se encuentra cimentada en la arbitrariedad y por
lo tanto propensa a nuevas crisis sociales o políticas. Para ellos la
indulgencia no exime de responsabilidad legal al criminal. La Absolución no
implica impunidad. El crimen no puede ser premiado con el olvido del mismo.
Debe existir una sanción legal o moral que advierta a los potenciales
violadores que el crimen no paga.
Pero hay quienes creen que se hace suficiente justicia con la aceptación de
la culpa. Para ellos un “Borrón y Cuenta Nueva” posibilita dejar saldados
todos los débitos para evitar cacerías humanas que puedan provocar el surgir
de nuevos violadores, de otros individuos que en un supuesto afan de
justicia comentan nuevas arbitrariedades.
Pero no debemos tener dudas que el Perdón debe anteceder a la Justicia. No
se puede juzgar con odio. El Perdón es un acto de profunda religiosidad, un
acto de contricción en el que apreciamos nuestros errores y los del prójimo.
Tal vez lleguemos a la Justa Justicia en Cuba si somos capaces de que
comulguen las realidades de las víctimas y de sus victimario. Si junto a la
sanción legal y moral que demande un crimen, se establecen los fundamentos
para crear una sociedad en que los derechos y deberes ciudadanos sean
asumidos con plena responsabilidad.
Pedro Corzo, Periodista y Escritor. Director del Instituto de la Memoria
Historica Cubana contra el Totalitarismo.
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