|
PEDRO CORZO
Bolivia, entre el Populismo y la Subversión.
E-Mail: petercorzo@msn.com
Es evidente que uno de los países mas
pobres del continente, menos de 1000 dólares de renta per cápita, es la
nueva víctima del populismo y de las campañas demagógicas de la extrema
izquierda.La exhortación al odio y la violencia contra reformas económicas
mas que necesarias en ese país, sumado al rechazo a exportar gas natural a
través de Chile lograron aglutinar a sectores que se oponen al progreso y
que tradicionalmente han estado divididos.
El partido socialista e indigenista Movimiento al Socialismo, MAS, que
dirige el líder de los cosechadores de coca y representante al congreso Evo
Morales, y Felipe Quispe, también líder indígena y diputado que comanda la
Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesino de Bolivia y el
minero Jaime Solares, que encabeza la Central Obrera Boliviana, calificada
como troskista, fueron, a pesar de sus grandes diferencias, los factores
claves en el derrocamiento de un presidente que había sido elegido
democráticamente en agosto del pasado año.
Evo Morales, para muchos el líder boliviano mas conspicuo, perdió frente a
Sánchez de Losada los comicios presidenciales del 2002. Dirige unas 30,000
familias quechuas que cultivan coca, lo que le posibilita una base política
poderosa identificada con el proyecto que dice defender. El pasado año
recibió de parte del dictador libio Muammar al Gadaffi un denominado premio
de la Paz, que contaba con 50, 000 dólares en efectivo, y es posiblemente el
indígena americano que mas atención internacional ha recibido hasta el
momento. Morales tiene un discurso incendiario y es aliado de todos los
dirigentes del hemisferio que patrocinan un modelo estatista y
antiglobalizador.
Por otra parte su acérrimo enemigo, Felipe Quispe, quien estuvo en prisión
varios años después que dirigió el Ejercito Guerrillero Tupac Katari
promueve la autodeterminación de la nación indígena, asegurando que los
indios bolivianos no tiene problemas con Chile y que la lengua aymará no
tiene fronteras. El discurso de Quispe, mezcla con virulencia la lucha de
clases y el racismo, un coctel que le aproxima al odio que caracteriza a
todos los fundamentalistas.
Pero aunque el derrocamiento del presidente boliviano Sánchez de Losada,
tiene varias lectura hay una que no puede ser pasada por alto, y es que las
necesidades de los pueblos indígenas de América no han recibido por parte de
los dirigentes políticos nacionales la atención requerida, incluso en
aquellos países donde los indios son mayoría, o se aproximan a serlo.
En este injustificado descuido hay que incluir a los lideres tradicionales
de la izquierda continental, porque salvo contadas excepciones, Víctor Raúl
Haya de la Torre entre ellas, nunca asociaron su gestión política a la
solución de los problemas de los primeros pueblos americanos.
El liderazgo político, sin importar la corriente de pensamiento que le
caracterizaba, se orientó hacia la formación de movimientos sindicales
urbanos poderosos donde por lo menos se practicaba una democracia formal,
igual atención recibieron la clase empresarial y otros sectores de la
sociedad, sin embargo el ámbito rural era por lo regular poco atendido,
siendo mas aguda esta situación en lo que se refería a los pueblos
indígenas.
Vale destacar que en esta discriminación también incurrió el totalitarismo
cubano porque nunca le propició a los pueblos indígenas un rol importante en
las actividades subversivas que patrocinó por varias décadas en el
continente.Un ejemplo es Ernesto Guevara, que en la propia Bolivia se asocio
a un partido Comunista urbano, que apenas tenia una base agraria.Algo
similar ocurrió con Haití, que salvo la incursión del verano de 1959, no
organizó ni proyectó focos subversivos en ese país.Racismo u Oportunismo?.
Los líderes del hemisferio, militares o civiles, que se han caracterizado
por orientar la gestión administrativa hacia sus pares, otros blancos
criollos en su mayoría, centraron sus actividades en los desarrollos
urbanos. Muchos de estos dirigentes, verdaderos aristócratas por educación y
fortuna, y que eran la contrapartida étnica y económica de la mayoría de sus
gobernados no valoraron correctamente que un número considerable de los
ciudadanos que dirigían habitaban zonas rurales, vivían miserablemente y
eran de una etnia en particular que al ser discriminada sistemáticamente
podía generar un sentimiento de rechazo uniforme a los poderes constituidos.
Esta situación de indefensión y abandono se hace mas evidente en la
actualidad cuando los mas discriminados de nuestras sociedades pueden
atisbar las precarias, aunque mejores condiciones de vida, en la que
subsisten otras personas.Agreguese a esto que aunque todos no tienen acceso
a los progresos materiales del siglo XX1, los que se encuentran en mejor
situación si pueden conocer de los mismo, lo que genera un justo espíritu
reivindicativo que es fácil de manipular por lideres emergentes de la propia
etnia, o ajena a esta.
Es conveniente destacar también que el incremento de las comunicaciones, la
proliferación de organizaciones no gubernamentales que cumplen actividades
humanitarias y el intenso proselitismo de algunas religiones en el
continente, entre otros factores, han posibilitado el conocimiento y el
contacto entre los diferentes pueblos indígenas, resultado que podría
generar en principio en una campaña de reivindicaciones que traspase las
fronteras nacionales y que posteriormente, hábilmente conducida por
extremistas, derive en demandas de cambios políticos y económicos
substantivos capaces de generar una desestabilización de proporciones
imprevisibles.
Los sucesos de Bolivia, Ecuador y Argentina en menor grado, demuestran que
existe el caldo de cultivo propicio para que dirigentes populistas,
demagogos de ocasión y la izquierda irredenta que no admite el fracaso del
modelo marxista que impusieron en alguno países y auspiciaron en otros,
pretendan manipular a los que menos poseen -preferentemente a los pueblos
indígenas- para generar desestabilización en el hemisferio con el fin de
provocar los cambios estructurales a los que siempre han aspirado.
Estos subversivos que recurren como primera herramienta de cambio a la
protesta cívica, y a la rebelión popular, cuando consideran esta necesaria
para sus propósitos, no descartan el uso de otros métodos mas expeditivos
cuando lo ameritan las circunstancias, y aunque la mayoría de ellos tienen
un discurso que cumple las pautas establecida por la izquierda marxista:
control total de la economía, rechazo de las inversiones extranjeras, y por
extensión condena y repudio de la Globalización, todo aderezado con un
fuerte odio a los Estados Unidos y lo que ese país representa, no están
necesariamente afiliados a una corriente política en particular aunque
puedan satisfacer las pautas por éstas establecidas.
La caída de Sánchez de Losada, Bolivia, como en su momento las de Fernando
de la Rua, Argentina, y la de Jamil Mahuad, Ecuador, son en parte jugada en
el mismo tablero y con iguales piezas: Injusticias sociales que desde hace
mucho tiempo demanda rápidas y profundas soluciones, y el uso que de estas
hacen los Iluminados que pretenden imponer un estilo de gobierno autocrático
y todavía mas injusto que el que buscan destruir.
Back
|
|