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CUBA Y ESPAÑA: OTRA VEZ
EN LA ENCRUCIJADA
Los recientes y pasados acontecimientos referentes a la errática
política exterior española, tanto del Partido Popular como del actual
gobierno del socialista Zapatero y sus compinches, nos recuerdan una vez
más que España, al igual que Francia, no se mueve por principios
políticos si no por intereses puramente nacionales.
Esta última tragicomedia representada por Zapatero, actuando como el
policía bueno, mientras Moratinos lo hace como el gendarme dispuesto a
pegarnos una patada en la cara, nos demuestra la ya repetida e
incoherente política disfuncional de los gobiernos españoles tratando de
jugar entre Castro y la verdadera oposición en Cuba.
Cuando leo las noticias provenientes de la mal llamada "Madre Patria",
porque para madre se ha portado más como una madrastra que como una
buena amiga, no deja de producirme asco el oportunismo y la falta de
respeto que exhiben contra nuestra dignidad nacional.
¿Quién le ha dado el derecho a los españoles a inmiscuirse en los
problemas de Cuba, quién le ha dado el derecho a decidir y a jugar con
nuestra soberanía?
El hecho de invitar o no a algunos disidentes a su mísera embajada
imperial en La Habana, el estira y encoje, el dime que te diré político,
o el tratar de suavizar la posición europea respecto a la dictadura de
Castro, muestra cuánto nos "respetan" estos soberbios y petulantes
españoles.
Debería ser la oposición en Cuba la que les pasara invitaciones a los
españoles y estos se tuvieran que poner a correr por obtenerlas, no al
revés. Si nos invitan o no, eso es irrelevante, recordemos a los
españoles que Cuba se liberó de ellos hace más de un siglo, y que
llegará el día en que no estaremos dispuestos a sentarnos a la mesa con
ellos a no ser que rectifiquen su incoherente y estúpida política de
nadar entre dos aguas para pescar en ambos bandos.
¿Qué extraño que el Sr. Zapatero, acostumbrado a ceder al chantaje de
los árabes, no haya cedido esta vez al chantaje de Castro en aras de
liberar a presos como Raúl Rivero, Oscar Elias Biscet y otros que, con
mucho más aplomo y patriotismo que sus serviles invitados (la mayoría
opositores aceptados por el régimen) cumplen injusta prisión?
¿No será que el propio Payá, Vladimiro, Menoyo y Morúa fueron los que se
lo propusieron? En cualquier caso, es una desvergüenza para todos los
cubanos ver como estos opositores prefieren asistir a una cena, antes de
ver libres a sus compatriotas encarcelados. Es la indignidad señores, la
única que estará en sintonía en esa sede diplomática española el 12 de
octubre próximo.
Digámosles a los españoles que se vayan a la m.... con sus invitaciones,
que Cuba no necesita, ni necesitará de sus limosnas con intereses a
crédito, que su posición pasada y actual no han sido una ayuda, sino más
bien un lastre en nuestros anhelos de libertad.
No queremos sus invitaciones a la mesa de Judas, ni las necesitamos. Su
conciencia les indicará cuál debe ser su forma de actuar si nosotros nos
apegamos al principio de la dignidad y rechazamos con todo nuestro
derecho el reunirnos con ellos hasta tanto el decoro se instale en la
política exterior de España.
*Alexis Molina es graduado en Economía, especialista en Sistemas
Computarizados e Informática (Hardware y Software), Edición de Vídeos
Digitales, Diseño Gráfico y Páginas Electrónicas. Sus intereses incluyen
la política y los derechos humanos. Vive en el exilio desde 1992 y
reside en Irlanda. |
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